Tu taller de bicicleta respeta el medio ambiente?

Como ciclistas somos autosuficientes, sin embargo no siempre podremos reparar nuestra bicicleta o realizar un exhaustivo mantenimiento de todas sus partes. Es ahí cuando llamamos a nuestro taller de confianza y programamos un servicio. 

Nuestra bicicleta es una bella pieza de tecnología e ingeniería que ha evolucionado por más de 100 años, por eso es muy importante seleccionar muy bien el taller de mantenimiento que va a trabajar en ella. 

Saber si las herramientas y el técnico mecánico son acordes a la bicicleta no solo es muy importante sino nuestra responsabilidad para con nuestra bicicleta y el medio ambiente.

Debemos asegurarnos que nuestro taller utiliza las últimas tecnologías en desengrase, lubricación, purgado y engrase de todos nuestros componentes, y si no lo hace, o usa insumos tradicionales (por lo general derivados del petróleo) al menos tenga una política de desechos acorde con el planeta.

El lavado y desengrase es uno de los primeros pasos en un mantenimiento exhaustivo. Cuando se lava una bicicleta, muchos talleres utilizan jabón en polvo de marcas muy económicas, que retiran grasa y barro de nuestra bicicleta. Esto se hace en piletas o zonas de lavado con sifones tradicionales que descargan las grasas a las tuberías de desagües de aguas negras sin ningún control. 

La ley colombiana es muy clara con esos desechos, pero aún hay un vacío o permisibilidad con las bicicletas. Todos los lavaderos de autos deben tener trampas de grasas para controlar los residuos a las bocatomas de alcantarillado. Esto debe aplicar a nuestro taller de confianza.

Adicionalmente se deben usar shampoos especialmente diseñados para proteger la pintura y partes plásticas de nuestras bicicletas, que ahorran mucha agua en el lavado y son amigables con el medio ambiente. Esto aplica también para los desengrasantes, los que cuentan con amplias lineas de productos biodegradables a base de cítricos o extractos de soya. 

He visto técnicos de talleres verter Varsol o ACPM sucio, proveniente del lavado de bicicletas, en la alcantarilla de la calle o en el sifón del lavabo. Estos hidrocarburos derivados del petróleo no son solubles en agua y contaminan a escala macro las fuentes hídricas. Lo mismo ocurre con aceites minerales o líquidos de frenos hidráulicos como el DOT 4.1. Este último en particular es muy tóxico y corrosivo, y basta una sola gota para contaminar 20 galones de agua.

A la hora de engrasar el asunto es mucho más especializado. Algunas bicicletas modernas ponen en contacto diferentes metales (aluminio y acero) o compuestos (resina de carbono y aluminio) en partes móviles, las cuales requieren grasas especiales con cerámicas y polímeros. Usar estas grasas sintéticas (aquellas que han sido obtenidas exclusivamente por síntesis en laboratorio en lugar de utilizar productos extraídos del petróleo u otras sustancias naturales) es la mejor opción, no sólo por su alta calidad sino por su sostenibilidad ambiental.

Por supuesto, utilizar productos responsables o biodegradables aumentaría el costo de los mantenimientos de bicicletas. Pero acaso esto no es preferible a la alternativa? Si disfrutamos del campo y los paisajes naturales, no debemos ayudar a preservarlos?. Hay medidas que podemos tomar.

Una de ellas es adquirir conocimientos y habilidades básicas para el mantenimiento o ajuste de nuestras bicicletas. Esto nos permitirá distanciar las visitas a nuestro taller y por ende permitirnos pagar un poco más por un manejo responsable de insumos.

Otra opción es exigir un sello medioambiental al taller de bicicletas, preguntar que insumos utiliza, con que empresa realiza el desecho de aceites y grasas para tratamiento. No hay nada como la presión de clientes responsables para impulsar nuevas políticas acordes en los talleres.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *